No sé qué extraña idea motivó a mi cuñada a meterse conmigo en la ducha, la verdad es que fue algo inconcebible. A lo mejor se pensó que no había nadie, pero cuando entró, que ya estaba desnuda, no hubo vuelta atrás, se quedó enamorada de mi enorme rabo. A muchas les ha pasado siempre, es enorme.





















































