Resulta que en el hogar necesitábamos a una asistentas que se encargara de las cuestiones domésticas… Mi mujer, que confía demasiado en mí, me encomendó la tarea de contratar al servicio y claro, salido como yo soy contraté a la chica que vi más cerda. A sabiendas de ello, el primer día de trabajar se me puso caliente y nos hartamos de follar allí mismo.





















































