No sé que cojones tiene Johnny Castle que todas las tías se lo quieren tirar, es que el cabrón no tiene ni que buscarlo. Está tomando la fresca en la piscina y aparece una zorrita desnuda que le pide la toalla con toda la intención. Viendo que no le funciona, se sienta a su lado y se pone a tocar el coño y luego le acerca la mano húmeda a la cara… Joder, si es que el cabrón tiene un imán.
Prueba a que sabe mi rico coño, yo creo que te va a gustar
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